LA RED DE CENTROS DE PENSAMIENTO PROGRESISTA LE PRESENTÓ A LAS Y LOS PARLAMENTARIOS DE OPOSICIÓN UN BALANCE ECONÓMICO DEL PRIMER MES DE GOBIERNO DEL PRESIDENTE KAST. EL INFORME SEÑALA QUE:

1. Había recursos para no traspasar el golpe a las familias y el gobierno eligió no usarlos: El FEES disponía de casi US$4.000 millones a fines de febrero. El precio del cobre proyectado para 2026 supera en US$0,60/lb lo presupuestado, lo que genera ingresos fiscales adicionales de entre US$2.400 y US$3.600 millones. Chile tiene además una de las mejores clasificaciones de riesgo de la región y bajo endeudamiento relativo, lo que habría permitido endeudarse a bajo costo. La decisión de no usar esos recursos y traspasar el shock íntegro a las familias no fue una decisión técnica inevitable: fue una decisión ideológica.

2. El efecto inflacionario es acumulativo y persistente, no termina con la guerra: Un alza del 10% en combustibles se traduce directamente en 0,44 puntos de IPC. Pero el efecto real es mayor: sube el costo del transporte, sube el costo de producción de alimentos y bienes básicos, las panaderías son el ejemplo más gráfico, y ese impacto se traspasa a precios con rezago. La UF ya superó los $40.000 y sube $13 por día, encareciendo los dividendos hipotecarios de quienes compraron vivienda. El efecto total podría ser hasta 2 puntos adicionales de IPC. Y ese daño persiste incluso si el conflicto en el Medio Oriente termina: los precios del petróleo no volverán a niveles previos.

3. Las pymes y los trabajadores independientes son los más golpeados y las medidas paliativas no llegan: Las empresas pequeñas y medianas, con poco capital de trabajo y márgenes ajustados, no pueden traspasar el alza a sus precios de manera inmediata. Absorben el golpe directo en sus márgenes o reducen actividad. El gobierno prometió medidas compensatorias para taxistas y colectiveros, pero en la práctica ha tenido serios problemas para implementar los pagos. Es decir: los más vulnerables del sector productivo reciben el shock completo y la ayuda prometida no llega.

4. La reforma tributaria agrava todo lo anterior: es una transferencia desde las familias hacia el 1%: Mientras las familias enfrentan precios más altos, el gobierno impulsa una rebaja del impuesto corporativo de 27% a 23% más reintegración total del sistema tributario. Eso reduce los ingresos fiscales en casi 1% del PIB, recursos que benefician principalmente al 1% de mayores ingresos. Para compensar esa pérdida, el Estado deberá recortar gasto en educación, salud y pensiones, que concentran más del 60% del presupuesto total. El círculo es completo: familias pagan más, Estado recauda menos, servicios públicos se deterioran, grandes empresas pagan menos impuestos.

5. La declaración de que «el Estado está quebrado» es falsa y tiene costo real: Afirmaciones del tipo «no hay plata» o «el Estado está quebrado», contradichas por los propios datos de reservas y clasificación de riesgo del país, dañan la imagen internacional de Chile y desincentivan la inversión que el propio gobierno dice querer atraer. Nadie invierte en un país que su propio gobierno declara quebrado.

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