El informe «Del estallido al orden: nuevo mapa político-cultural de Chile» traza el mapa ideológico de la ciudadanía a partir de una encuesta representativa nacional de 1.511 personas mayores de 18 años, realizada con el apoyo de la Fundación Heinrich Böll. Coordinado por el sociólogo Sebastián Madrid junto a Juan Pablo Orrego, Matías Gómez, Pierina Ferretti y Fernanda Rojas, el estudio identifica cuatro perfiles ideológicos construidos sobre los ejes progresista-tradicionalista y democrático-autoritario: el autoritario tradicionalista (32,6%), de menor escolaridad, clase trabajadora y alta religiosidad, que apoya medidas duras en seguridad y expresa rechazo al feminismo y la migración; el tradicionalista semi-autoritario (25,4%), más moderado en lo autoritario pero conservador en lo cultural; el demócrata progresista (24,4%), más educado, laico y mayoritariamente femenino; y el indiferente (17,6%), compuesto principalmente por hombres jóvenes sin identificación ideológica clara.
El informe documenta lo que denomina el «cambio del cambio»: tras el estallido, la pandemia y los procesos constituyentes, la demanda ciudadana no ha desaparecido, sino que ha girado desde la igualdad y la dignidad hacia la seguridad, el orden público y el control migratorio. Este giro se da en un contexto donde cerca del 78% de los encuestados expresa emociones negativas respecto de la situación actual, y una mayoría exige muchos cambios y rápidos. Al mismo tiempo, el 43% no se identifica con ningún partido y más de la mitad afirma que no votaría por las opciones existentes, lo que revela un pragmatismo político extendido: la ciudadanía exige resultados tangibles y percibe la acción del Estado como clave para garantizar bienestar y seguridad.
A pesar del escenario desafiante, el estudio identifica oportunidades para las izquierdas y el progresismo. Los grupos intermedios —indiferentes y tradicionalistas semi-autoritarios— y los amplios segmentos sin preferencia partidaria son territorios disputables si se ofrece un proyecto que combine cambio material concreto con estabilidad: vivienda, empleo, salud, transporte y seguridad. El informe propone liderazgos que combinen cercanía biográfica, credibilidad técnica y autoridad democrática, capaces de encarnar el principio de «ganar sin perder» que, según los investigadores, sigue siendo la clave para reconstruir confianza y proyectar una alternativa de gobierno en una topografía político-cultural más desafiante que antes del estallido.
